Hacer todo lo que podemos por la paz

Dario Iengo y Marta Ruggieri, Italia
Composición fotográfica de una mujer con cabello largo que sonríe (izquierda) y un hombre en bata blanca (derecha)
Marta Ruggieri (izquierda); Dario Iengo (derecha) Fotografía cortesía de Marta Ruggieri (izquierda) y Dario Iengo (derecha)

Dos miembros del Instituto Budista Italiano de la Soka Gakkai, Dario Iengo y Marta Ruggieri, describen cómo se sobrepusieron a los sentimientos de desesperanza que les provocó el conflicto en Ucrania y decidieron actuar en favor de la paz.

Mi labor para ayudar a otras personas

Dario Iengo

Como farmacéutico, estuve en primera línea durante la pandemia y transformé mi trabajo ampliando los servicios de mi farmacia para satisfacer mejor las necesidades de la gente.

En cuanto estalló el conflicto en Ucrania, empecé a recitar Nam-myoho-renge-kyo por la paz. Mis pensamientos se dirigieron de inmediato a las palabras del presidente de la Soka Gakkai, Daisaku Ikeda, que señalan que siempre son las personas comunes quienes sufren el acoso del poder.

Reflexioné sobre aquello que podía hacer para ayudar a las personas afectadas por la guerra, y decidí concienciar sobre la donación de medicamentos.

Reflexioné sobre aquello que podía hacer para ayudar a las personas afectadas por la guerra, y decidí concienciar sobre la donación de medicamentos. También consulté en mi empresa la posibilidad de aplicar un descuento especial a las medicinas compradas para Ucrania. Antes de que recibiera una respuesta, la asociación de farmacéuticos organizó exactamente la misma iniciativa, a la que, por supuesto, me uní inmediatamente.

Seguí orando enfocado en cómo podía contribuir más al respecto. Aunque no soy un entusiasta de las redes sociales, creé una publicación en Facebook, muy sencilla, con una foto mía en un cartel que anunciaba la iniciativa. Esta acción, tan simple, inició una cadena de solidaridad que me llevó a recaudar medicinas por valor de mucho más de mil euros (cerca de mil dólares), antes de que terminara el plazo de recogida.

Aunque es fácil sentirse abatido, me di cuenta de que cuando tenemos un deseo y el valor para realizar una nueva acción, podemos empezar a generar un cambio positivo.

Expandiendo esperanza con Coraje

Marta Ruggieri

El 27 de febrero de 2022, mi madre, Elena, y yo recibimos la noticia de que el día anterior, Margherita, una niña ucraniana de seis años, había fallecido, junto a sus abuelos, durante un bombardeo en Kiev mientras se dirigían a un refugio antiaéreo. Incluso antes de conocer esta noticia, la guerra me había conmocionado. Intenté dar todo mi apoyo a las personas ucranianas concienciando, enviando comida y medicinas, pero no me parecía suficiente. En medio de mis seguras circunstancias, me sentía desesperanzada. Con la noticia de la muerte de Margherita, el dolor estalló. No podía soportar escuchar sobre el sufrimiento de tanta gente, especialmente el de los niños.

En medio de mis seguras circunstancias, me sentía desesperanzada. Con la noticia de la muerte de Margherita, el dolor estalló.

Estas palabras del presidente Ikeda me permitieron ponerme manos a la obra: «Nuestra meta es construir una sociedad pacífica y feliz basada en el humanismo budista y la filosofía de la dignidad de la vida. Si hemos avanzado, aunque sea uno o dos pasos en esa dirección, podemos decir que hemos logrado algo de valor».

Recordé, entonces, mi deseo de escribir libros infantiles, y en ese momento lo supe: escribiré una historia para los niños ucranios que están viviendo la experiencia de la guerra. Una historia para animarlos y para que sepan que tienen amigos que aun estando lejos, también están cerca de ellos.

Fue así como nació la historia de un caballito llamado Coraje. La escribí en italiano y en inglés, y un amigo la tradujo al ucraniano. Mi madre hizo la ilustración, dulce y bonita, para darles a los niños un amigo que siempre esté con ellos, cuyo nombre es Coraje. El coraje que transforma sentimientos de miedo y rabia en compasión y sabiduría. El inmenso coraje que transforma la guerra en la paz. Con el caballito Coraje, pueden sentirse escuchados, protegidos y fuertes. Pueden desarrollar amor compasivo y sabiduría, y, así, construir un futuro basado en la paz y no en la guerra.

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Ilustración cortesía de Marta Ruggieri

Para hacer llegar la historia a la mayor cantidad de niños posible, preparamos un archivo PDF que pudiera distribuirse e imprimirse fácilmente; de este modo, podían tener el cuento con ellos a todas horas. Una amiga, que trabaja como voluntaria atendiendo a refugiados ucranianos en Polonia, recibe a los niños con este cuento.

Por otro lado, estoy promoviendo esta iniciativa a través de redes sociales en ucraniano, italiano, inglés y, ahora, también en ruso. Mi deseo es que se traduzca a un gran número de idiomas para que llegue a todos los niños que son víctimas de la guerra, violencia o explotación. Lo hago con el deseo de que no crezcan con miedo y resentimiento, sino que lo hagan con esperanza y fortaleza.

La organización para la que trabajo acogió positivamente mi proyecto: han traducido la historia al portugués y ha permitido que esté disponible para más de setecientos niños en Brasil.

Gracias a mi práctica budista, en un momento en el que me sentía impotente frente a la enormidad del horror de la guerra, fui capaz de llevar a cabo una acción para difundir un mensaje de paz y amor alrededor del mundo.

Pequeña Margherita, ¡este caballito es para ti!

Queridos niños:

Este caballito se llama CORAJE
es tu amigo y siempre está a tu lado.
Cuando estés triste, asustado o enfadado,
piensa en él:


Está contigo, te mira,
está ahí, justo a tu lado.


Te da un pequeño lametón, te acaricia con la nariz.
Te da fuerzas en los momentos más difíciles,
te colma de amor en los momentos más oscuros.


El caballito CORAJE
siempre está contigo, jamás te dejará.
¡Habla con él! Y juntos cabalgad alegres
hacia un futuro brillante y pacífico.


Con amor, desde Italia,
Elena y Marta.


Adaptada de las ediciones 751 y 752, 23 y 30 de marzo de 2022 de Il Nuovo Rinascimento, Soka Gakkai de Italia.