Sutra del loto

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[© Meg Takamura/Getty Images]

El Sutra del loto es reconocido universalmente como uno de los sutras —o escrituras sagradas— más importantes e influyentes del budismo. En él, Shakyamuni expone la verdad suprema de la vida con respecto a la cual se iluminó. El mensaje capital del sutra es que la budeidad —el estado de vida más elevado, donde prevalecen el amor solidario, la sabiduría y la valentía— existe en cada persona de manera inherente, sin distinción de género, etnia, clase social o capacidad intelectual.

El Sutra del loto es una enseñanza que fomenta un compromiso activo con la vida real, el ámbito social y sus problemas. La budeidad no es un escape de estos desafíos, sino una fuente inagotable de energía positiva para confrontar y transformar los sufrimientos y las contradicciones de la existencia, y crear felicidad. En definitiva, el Sutra del loto es una enseñanza de empoderamiento; enseña que la determinación interior de una persona posee un enorme poder transformador, y revela en toda su plenitud el potencial infinito y la dignidad suprema de cada vida humana.

La realidad última

Cerca del comienzo del texto, Shakyamuni declara a sus discípulos que la “ley” con respecto a la cual se ha iluminado es tan profunda que resulta sumamente difícil transmitirla en palabras, y solo puede comprenderse mediante la sabiduría del Buda. Dicho principio es la realidad suprema de la vida, la ley fundamental que subyace a las funciones del universo y de la vida, y que se expresa en todos los fenómenos. Aunque esa Ley Mística no puede ser explicada de manera sencilla, está condensada en el sutra; por ende —explica Shakyamuni— consagrarse a ese sutra y transmitir su mensaje a otros permite a sus discípulos y a los futuros practicantes manifestar dicha ley en su propia vida.

En sánscrito —idioma en que se lo registró por primera vez—, el título del sutra es Saddharma-pundarika-sutra. Del texto del sutra en sánscrito se hicieron varias traducciones al chino; se acepta que la de Kumarajiva (344-413), titulada Miao-fa-lian-hua-jing (en japonés, Myoho-renge-kyo), es la más excelsa y la que facilitó la difusión de la enseñanza en la China y en el Japón.

El camino insuperable

En el siglo VI, la sistematización de Zhiyi (el gran maestro Tiantai) de la China, contribuyó a afirmar la supremacía del Sutra del loto sobre el conjunto de enseñanzas de Shakyamuni. Zhiyi pudo establecer una diferencia muy significativa entre la primera y la segunda mitad del sutra, que habilita una nueva perspectiva sobre el budismo. En la segunda parte, Shakyamuni rebate la idea de que él se había iluminado por primera vez en esa existencia, en la India, y revela que había sido un buda desde el pasado inconcebiblemente remoto. De esta enseñanza se infiere que la budeidad existe como un estado real, presente y eterno, en la vida de todas las personas.

Unos 1500 años después de la muerte de Shakyamuni, el sacerdote budista Nichiren (1222-1282) elucidó en el Japón la realidad suprema expuesta en el Sutra del loto y la plasmó de una manera universalmente accesible. La definió como “Nam-myoho-renge-kyo”, la ley fundamental que es la esencia de la vida y de todos los fenómenos. Sus enseñanzas abrieron el camino para que todas las personas tomaran conciencia de su naturaleza de Buda innata. En ellas se consuma el propósito del Sutra del loto, deseo que coincide perfectamente con la aspiración altruista del budismo y que Shakyamuni expresa con sus propias palabras en los últimos versos del capítulo 16.°, recitado a diario por los miembros de la Soka Gakkai:

Mi pensamiento constante es
cómo hacer para que los seres vivos
accedan al Camino insuperable
y adquieran rápidamente el cuerpo de un buda.