Shakyamuni

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Shakyamuni bajo el árbol Bodhi

Los orígenes del budismo se remontan a las enseñanzas de Shakyamuni (Siddhartha Gautama), quien nació hace unos 2500 en el actual territorio de Nepal.

Shakyamuni, criado desde la cuna como príncipe heredero, en su temprana juventud tomó contacto con la realidad del sufrimiento humano, experiencia que lo afectó profundamente. Se sintió cada vez más impulsado a abandonar la vida secular y a emprender la búsqueda de respuestas a este interrogante. Las escrituras budistas describen cuatro encuentros reveladores que mantuvo Shakyamuni, que le permitieron identificar los sufrimientos inherentes a todas las personas: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Decidido a hallar el medio para superarlos, finalmente renunció a sus privilegios reales e inició una larga gesta espiritual.

Durante varios años se sometió a disciplinas ascéticas, que luego rechazaría al comprender que la mortificación del cuerpo no lo conduciría al esclarecimiento que buscaba. Al tiempo, cerca de la ciudad de Gaya, se sentó a meditar a la sombra de un árbol pipal, y en ese lugar experimentó un despertar o iluminación con respecto a la naturaleza esencial de la vida y de todo lo que existe. A causa de ello, se lo llamó Buda, que significa “El Iluminado”.

Las crónicas cuentan que Shakyamuni permaneció un tiempo allí sentado, gozando de ese estado de libertad, aunque a la vez cavilando sobre las dificultades que debería afrontar si resolvía transmitir a otros su esclarecimiento. Por fin, se decidió a hacerlo, para que todos sus congéneres pudieran acceder a ese camino que permite trascender las aflicciones del nacimiento y la muerte.

Según la tradición, Shakyamuni viajó extensamente por todo el subcontinente indio para compartir su sabiduría iluminada, promover la autorreflexión y enseñar a las personas cómo activar el inmenso potencial de su vida, inspirado en la intención altruista de que todos lograran el mismo estado que él había adquirido.

Se estima que Shakyamuni falleció a los ochenta años. Después de su muerte, la totalidad de sus enseñanzas fue registrada por sus discípulos en forma de “sutras”; estos textos, diseminados en todo el territorio asiático, fueron dando origen a las numerosas escuelas del budismo.