El «Sutra del loto» en Malasia: una enseñanza vigente

¿Cómo podemos construir un mundo en el que se reconozca la dignidad de toda forma de vida? Un antiguo texto budista ofrece algunas respuestas a esta pregunta. Joanne Foo, directora del Departamento de Asuntos Externos y Comunicaciones de la Soka Gakkai de Malasia (SGM) y jefa de su Comité de Paz, reflexiona sobre la importancia de la exposición «El Sutra del loto: un mensaje de paz y coexistencia armoniosa», que transmite esta sabiduría universal al público contemporáneo.
¿Podría resumir brevemente la exposición sobre el Sutra del loto?
«El Sutra del loto: un mensaje de paz y coexistencia armoniosa», producida por el Instituto de Filosofía Oriental (IOP, por sus siglas en inglés), con el apoyo del Instituto de Manuscritos Orientales de la Academia Rusa de Ciencias, la Academia Dunhuang de China, la Academia Internacional de Cultura India y la Soka Gakkai de Malasia (SGM), se basa en décadas de investigación para presentar lo que se considera una de las escrituras más influyentes del budismo.

Venerado por algunos como «el rey de los sutras», el Sutra del loto es una escritura de esperanza que puede iluminar la vida de las personas con su filosofía humanista.
Mediante la exposición de manuscritos únicos procedentes de todo el mundo, relatos históricos y paneles temáticos, la muestra da vida a las enseñanzas del Sutra del loto, y destaca su mensaje central, es decir que todas las personas, independientemente de su edad, origen y género, poseen la naturaleza de buda, el potencial inherente e ilimitado para manifestar sabiduría, amor compasivo y coraje. La exposición afirma los valores perdurables de la dignidad, la paz y la coexistencia armoniosa.
En Malasia, la exposición se mostró por primera vez en 2014 donde la visitaron cerca de 71 000 personas. ¿Cuál fue la motivación para recibirla nuevamente a Malasia en 2024?
La decisión surgió del deseo de compartir su sabiduría universal con personas de los más diversos orígenes a fin de mejorar la vida tras la pandemia y fomentar el diálogo entre religiones y culturas. Fue coorganizada por el IOP, la SGM y la Academia Dunhuang, en colaboración con organismos nacionales como el Ministerio de Unidad Nacional, el Departamento de Patrimonio Nacional, el Instituto Internacional de Pensamiento y Civilización Islámicos de la Universidad Islámica Internacional de Malasia (ISTAC-IIUM) y el Centro para el Diálogo Civilizacional de la Universidad de Malasia.
La exposición reunió una notable variedad de tesoros y objetos. ¿Podría mostrarnos algunos de los aspectos más destacados y explicarnos qué hizo que fueran especialmente significativos para los visitantes?

En la inauguración de la muestra se destacaron las palabras de Daisaku Ikeda (1928-2023), fundador del IOP, sobre tres temas imperecederos que están plasmados en el sutra: la coexistencia de todas las formas de vida, la búsqueda de lo eterno y el movimiento para crear la paz. Los visitantes recorrieron la historia de la difusión del budismo y aprendieron sobre el valor de los traductores y maestros que transmitieron las enseñanzas de generación en generación.
También disfrutaron de una experiencia inmersiva que se consiguió gracias a exhibiciones creativas y la puesta en escena de diferentes conceptos mediante recursos experienciales. Por ejemplo, en una exposición que representa una parábola del Sutra del loto, se presentan diversas especies de plantas de diferentes tamaños y formas, que simbolizan la belleza de la diversidad, bajo una luz que brilla sobre todas ellas y las ilumina a todas por igual. En la historia original, la Parábola de las tres clases de hierbas medicinales y las dos clases de árboles, la lluvia nutre a todas las plantas sin discriminación, representando el beneficio universal de la enseñanza del sutra.
El verdadero viaje consiste en descubrir el tesoro que existe dentro de nosotros mismos.
El esplendor de las cuevas de Mogao en Dunhuang, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se recreó en unas maquetas en las que el público podía entrar y observar las escenas del Sutra del loto representadas en sus murales. Los visitantes también tuvieron la oportunidad de apreciar réplicas de valiosos manuscritos budistas conservados en muchos idiomas.

Lo que dotó de dinamismo a la exposición fue el esfuerzo del equipo humano que la hizo posible. Un total de 1400 colaboradores —incluidos 889 jóvenes, con 543 de ellos actuando como guías— acogió al público con calidez y energía. El equipo de curaduría y diseño plasmó su creatividad en el concepto de la muestra, al tiempo que los comités operativos recorrieron Malasia para apoyar el funcionamiento cotidiano. Gracias a la dedicación del personal y de los voluntarios, así como al compromiso de los jóvenes, la muestra se transformó en una experiencia vivencial en torno al Sutra del loto.
¿Qué acogida tuvo la exposición entre los visitantes y cuáles fueron las reacciones más sorprendentes para usted?

Resultó sumamente alentador observar cómo personas de diversas culturas y confesiones llegaban para profundizar su conocimiento sobre el budismo y el Sutra del loto. El aspecto más conmovedor fue presenciar la emoción del público, la cual quedó patente en sus testimonios por escrito. Por ejemplo, una niña de cinco años plasmó una reflexión tan inocente como profunda: «Es maravilloso estar vivo». Por su parte, un estudiante anotó: «Esta muestra me ha inspirado a confiar en nosotros mismos y a no rendirnos jamás».
Un alumno universitario, incluso, afirmó que era la mejor exposición a la que había asistido, y llegó organizar el traslado en autobús para la visita de sus compañeros de clase. La capacidad de la muestra para congregar a personas de todas las edades y perfiles evidencia su interés universal y la relevancia del mensaje del sutra.
A título personal, ¿qué aspecto de la exposición la ha causado mayor impresión?
Sin duda, las parábolas del Sutra del loto. Aunque las épocas cambian, el ser humano sigue anhelando sentido, esperanza y dignidad; estos relatos apelan de manera directa a esa necesidad universal.
Un amigo que visitó la exposición me contó la profunda conmoción que le produjo la parábola de la joya inapreciable oculta en la túnica. Al conocer la historia, se identificó con el personaje que vagaba desesperado, sin darse cuenta de que llevaba la gema cosida en su túnica, lo cual simboliza que la riqueza ya residía en su interior. Para mi amigo, la exposición supuso una revelación, un redescubrimiento de su valor intrínseco y un recordatorio de que el verdadero camino consiste en descubrir el tesoro que existe en nosotros.
Estas narraciones nos dan la fuerza para confiar en nuestro potencial de desarrollo, transformar la desesperación en esperanza y obrar con valentía, perseverancia y solidaridad ante los desafíos de nuestra época.

La exposición sobre el Sutra del loto se presentó junto con la muestra «El islam sobre la paz y la coexistencia armoniosa» en el ISTAC-IIUM. ¿Qué importancia tuvo el hecho de presentarlas al mismo tiempo?
En un país de mayoría musulmana, que el budismo y el islam confluyan en un mismo espacio, dentro de una de sus principales instituciones islámicas, constituyó un símbolo fehaciente de diálogo y convivencia.
La realidad multiétnica y plurirreligiosa de Malasia otorgó especial relevancia a este encuentro, donde los asistentes presenciaron la convergencia de ambas religiones en torno a los valores de la paz, la compasión y el respeto por la vida. El profesor emérito, datuk y doctor Osman Bakar, actual rector de la Universidad Islámica Internacional de Malasia, afirmó: «Este es uno de los mejores eventos interconfesionales e interreligiosos que hemos albergado… Un aspecto que valoro de manera especial es el énfasis en la convivencia armónica; no la mera coexistencia, sino la convivencia en armonía.
Los asistentes experimentaron la convergencia de dos religiones en valores de paz, compasión y respeto por la vida.
La muestra también puso de relieve los diálogos de Daisaku Ikeda con académicos y líderes de diversas confesiones; entre ellos, pensadores musulmanes como los doctores Abdurrahman Wahid y Majid Tehranian. Estos intercambios demostraron que el budismo, el islam y otras religiones pueden enriquecerse mutuamente, forjando vínculos que inspiran a nivel global a concebir el diálogo como una práctica activa de paz y no como una mera teoría.
Desde su perspectiva, ¿qué relevancia tiene el Sutra del loto para la sociedad y las personas en la actualidad?
Su importancia reside en una verdad tan sencilla como trascendental: toda vida posee dignidad y un potencial ilimitado. Esto significa que siempre existe esperanza, incluso frente a circunstancias aparentemente insalvables. En un mundo que antepone el estatus a la dignidad humana y los bienes materiales a las personas, el Sutra del loto reafirma que nadie carece de valor ni debe ser excluido. Esta convicción nos infunde la entereza necesaria para afrontar el día a día.

Las parábolas del Sutra del loto y sus personajes —budas y bodisatvas— nos ofrecen nuevas perspectivas y modos de actuar. Por ejemplo, el bodisatva Jamás Despreciar, quien se inclina reverente ante todo aquel que encuentra, nos enseña que reconocer la dignidad de cada persona, aun cuando nos resulte difícil, constituye un acto de sumo valor. Su ejemplo evidencia que la paz y la armonía no son sueños lejanos, sino una realidad que construimos aquí y ahora mediante el respeto, la compasión y la paciencia, sostenidos en una convicción inquebrantable frente a la adversidad.
El Sutra del loto reafirma que nadie carece de valor ni debe ser excluido.
Ante todo, el Sutra del loto constituye un referente ético. Cuando la juventud defiende la justicia, las familias inculcan valentía y compasión, y la comunidad celebra sus diferencias en una convivencia armoniosa, se encarna la esencia de esta enseñanza. El Sutra del loto actúa como una brújula que nos orienta para generar valor en nuestra existencia y edificar una sociedad más humana y prometedora.





