Parte 3: El kosen-rufu y la paz mundial
Capítulo 28: Los tres presidentes fundadores y el camino de maestro y discípulo [28.15]

28.15 Discípulos que asumen la plena responsabilidad del kosen-rufu

El presidente Ikeda relata su lucha en la vanguardia de cada campaña y recuerda la manera en que despejó el camino del kosen-rufu como líder central de la División de Jóvenes, siguiendo la orientación y las indicaciones del maestro Toda y enarbolando el espíritu de su mentor que había adoptado como visión personal.

En marzo de 1954, el señor Toda me asignó personalmente una nueva posición organizativa. Me dijo:

—Daisaku, es hora de que asumas el liderazgo. Quiero que seas responsable del cuerpo directivo de la División de Jóvenes. Vengo sintiéndome un poco cansado, de modo que dejaré todas las cosas en tus manos.

Pronto se cumplirían tres años desde que el señor Toda —con los tres mil miembros que tenía en ese entonces la Soka Gakkai— había asumido la segunda presidencia iniciando un tremendo esfuerzo por expandir nuestro movimiento. Era el arquitecto de todos nuestros planes y de la visión general del kosen-rufu; alrededor de esa época, las actividades de propagación habían elevado la membrecía a casi 100 000 familias.

Pero, no obstante, estaba lejos del crecimiento monumental que él esperaba.

En aquellos años, toda la Soka Gakkai descansaba íntegramente en los hombros del señor Toda. Marchaba un paso adelante en todos los frentes: desde la orientación personal y las disertaciones sobre los escritos del Daishonin hasta la formación de los jóvenes y las campañas de difusión regionales.

Si la Soka Gakkai fuese un barco, él habría sido tanto el propulsor como el capitán al mando, sosteniendo el timón.

El motor, que era la fe de los miembros basada en el Gohonzon, cobraba cada vez más aceleración. El barco solo podía sortear el oleaje que rompía sobre la proa si esa fuerza se transmitía al propulsor, y si el timón estaba correctamente orientado.

Con la idea de construir un nuevo propulsor, me otorgó un cargo con plena responsabilidad para el kosen-rufu y me capacitó exhaustivamente.

El 30 de marzo, el día de mi designación, escribí en mi diario: «Paso a paso, me estoy acercando al núcleo central de la Soka Gakkai, y haciéndome responsable del progreso del kosen-rufu. Esta es mi misión personal. Las flores y la hierba crecen en un mismo sitio, pero solo las primeras pueden florecer. Esa es su misión. Yo soy quien debe lograr la propagación de la Ley Mística. Esa es mi misión». Entonces, expresando mi decisión de levantarme a ocupar mi lugar en la gran batalla entre el Buda y las funciones demoníacas, anoté esta frase de los escritos del Daishonin: «En última instancia, los desastres continuarán sin tregua, a menos que logremos demostrar la supremacía de esta enseñanza».1 El interés del budismo es la victoria, y yo grabé en mi corazón que mi misión era triunfar.

*

A comienzos de ese año, el señor Toda había asistido a una reunión de responsables de la División Juvenil donde declaró, de manera inequívoca: «¡Les confío a los jóvenes el futuro de la Soka Gakkai!».

Aún seguía llevando a cabo, todas las mañanas, mis clases con el señor Toda; en su constante exhortación a que estudiara sentí una especial intensidad, casi como si estuviera impartiéndome sus últimos deseos. En este contexto fui nombrado responsable del cuerpo directivo de la División de Jóvenes, una de las posiciones de liderazgo más exigentes de la Soka Gakkai.

Decidí entonces: «Mi crecimiento conducirá al desarrollo de las agrupaciones juveniles… ¡no!, ¡hará crecer a toda la Soka Gakkai!».

Había determinado persistir y avanzar, por mucho que sucediera, así fuese un solo paso o dos. Leía los escritos del Daishonin a diario, en cada momento libre que encontraba. Y también procuraba leer buenos libros en toda la medida de lo posible. Dispuesto a asumir la total responsabilidad en el trabajo y en las actividades de la Soka Gakkai, me esforzaba al máximo. Cada día era una batalla implacable y un desafío crucial.

Como mi ritmo de actividades era imparable y mi salud era muy débil, vivía con fiebre y agotamiento crónico, y me encontraba siempre al borde del colapso. Pero el señor Toda me alentó estrictamente a vencer las funciones negativas de mi vida: «Lo que estás afrontando es una batalla contra los tres obstáculos y los cuatro demonios.2 No hay otro camino más que llevar tu dolor y tu sufrimiento directamente al Gohonzon y hacer daimoku con toda tu alma para superar esta aflicción».

Juré convertirme en alguien fuerte, capaz de plantarme con firmeza y de vivir con robusta energía.

Quería transformar mi karma físico y mental de raíz, y con ese deseo enfrenté valientemente las olas tempestuosas que se abatían sobre mí.

*

En mayo de 1954, cuando llevaba poco más de un mes cumpliendo mi nueva responsabilidad, se llevó a cabo una reunión de la División Juvenil con la participación de 5000 miembros. Seis meses después, pudimos celebrar un nuevo encuentro con 10 000 jóvenes; es decir, el doble de asistencia.

Un año más tarde, logramos la victoria en el debate de Otaru3 y establecimos, en la campaña de verano de Sapporo,4 un nuevo récord de propagación.

En la campaña de Osaka5 de 1956, alcanzamos el glorioso e imborrable resultado de 11 111 nuevos ingresos en un solo cabildo, en apenas un mes.

A eso siguió el éxito resonante de la campaña de Yamaguchi.6 También logré un triunfo decisivo en el incidente del Sindicato de Mineros Carboníferos de Yubari,7 frente a sectores que hostigaban a los miembros de la Soka Gakkai y vulneraban su derecho a la libertad de culto.

En 1961, un año después de asumir la tercera presidencia de la organización, realizamos un encuentro con 100 000 jóvenes colmando el Estadio Nacional (en Sendagaya, Tokio). La gente no cabía en su asombro; los medios de prensa se apresuraron a cubrir la actividad. Esa fue la consumación de la meta suprema que me había propuesto lograr como responsable del cuerpo directivo de la División de Jóvenes; con legítimo orgullo, icé el estandarte de la victoria absoluta ante los ojos del mundo.

Ninguna de estas hazañas fue una tarea fácil. Para alcanzar cada resultado, fue necesario librar una lucha colosal, imposible o titánica a los ojos de cualquiera, que habría intimidado al común de la gente. Pero yo, como discípulo de un gran mentor, no pensaba transigir con la derrota.

Cada contienda significó romper barreras, confrontar la injusticia, luchar por lo correcto, mostrar al mundo la misión y la grandeza de nuestro movimiento Soka.

¡Ahora, es momento de que ustedes, los miembros de la División de Jóvenes, mis discípulos genuinos, se pongan de pie con digno orgullo!

De la serie de ensayos «Resplandor del siglo de la humanidad», publicada en japonés en el Seikyo Shimbun el 6 de enero de 2004.

Sabiduría para ser feliz y crear la paz es una selección de las obras del presidente Ikeda sobre temas clave.

  • *1El tratamiento de la enfermedad, en Los escritos de Nichiren Daishonin, pág. 1160.
  • *2Tres obstáculos y cuatro demonios: Diversos obstáculos e impedimentos que buscan obstruir la práctica del budismo. Los tres obstáculos son: 1) el obstáculo de los deseos mundanos; 2) el obstáculo del karma; 3) el obstáculo de la retribución. Los cuatro demonios son: 1) el impedimento de los cinco componentes; 2) el de los deseos mundanos; 3) el de la muerte; 4) el del Rey Demonio.
  • *3Debate de Otaru: Debate público realizado entre representantes de la Soka Gakkai y sacerdotes de la Nichiren Shu (escuela Minobu del budismo Nichiren), en el Centro Cívico de Otaru, Hokkaido, el 11 de marzo de 1955. En el mismo, que contó con la participación del joven Ikeda como moderador, se estableció la superioridad de la posición planteada por la Soka Gakkai.
  • *4Campaña de verano de Sapporo: Sapporo marchó a la vanguardia en la campaña de propagación que se llevó a cabo en 45 lugares de todo el país en agosto de 1955. En tan solo diez días, logró sumar 388 nuevas familias miembros, lo cual fue un logro sin precedentes. Este hito, conocido como la «campaña de verano de Sapporo», se recuerda como una de las páginas de oro en la historia del movimiento por el kosen-rufu en el Japón.
  • *5Campaña de Osaka: En mayo de 1956, los miembros de Kansai, unidos en torno al joven Daisaku Ikeda, quien había sido enviado a ese lugar por el presidente Toda para servirles de apoyo, lograron el ingreso de 11 111 nuevas familias a la Soka Gakkai, como practicantes del budismo Nichiren Daishonin.
  • *6Campaña de Yamaguchi: Campaña de propagación que se llevó a cabo durante tres meses, entre octubre y noviembre de 1956 y enero de 1957. Por instrucción del presidente Toda, el joven Daisaku Ikeda viajó a la prefectura de Yamaguchi e inició una contienda sin precedentes para activar el desarrollo del movimiento por el kosen-rufu en ese lugar. A fines de setiembre de 1956, justo antes de que comenzara la campaña, la Soka Gakkai tenía apenas 459 familias en Yamaguchi. Al término de enero de 1957, ese número se había elevado a 4073 familias, casi diez veces más.
  • *7Incidente del Sindicato de Mineros Carboníferos de Yubari: Episodio de flagrante discriminación religiosa perpetrado por los dirigentes del sindicato de trabajadores carboníferos de Yubari contra los obreros miembros de la Soka Gakkai, quienes fueron amenazados con perder sus puestos de trabajo por su pertenencia a la organización.