Volumen 30: Capítulo 3, Vuelo audaz 21–30

Vuelo audaz 21

Al atardecer del 30 de abril, Shin’ichi Yamamoto llegó al Centro Cultural de Kyushu (actual Centro Cultural Central de Fukuoka) en el mismo distrito municipal de Hakata, ciudad de Fukuoka. Cuando se bajó del auto, lo primero que hizo fue dirigirse a los miembros que estaban afuera para recibirlo.

Muchos de ellos habían venido pensando que tal vez no llegarían a encontrarse personalmente con Shin’ichi. Por eso cuando lo vieron acercarse diciendo: «¡Gracias! ¡Ustedes han triunfado!», estallaron de alegría.

Había compañeros de la División de Señores y señoras mayores que le estrechaban la mano y no la querían soltar. Una miembro se acercó y le mostró una revista: «Pudimos abrir el restaurante con el que soñé toda mi vida, y aquí aparece una nota sobre el local. Por favor, venga a visitarnos». Shin’ichi le dijo con una sonrisa que lo visitaría.

La familia Soka está unida por vínculos de fe, lazos libres de cualquier diferencia.

Al día siguiente, 1.º de mayo, desde la mañana temprano, numerosos miembros se acercaron al centro comunitario. Al verlos llegar, Shin’ichi los invitó a entrar mientras les agradecía los esfuerzos que estaban haciendo; les estrechó la mano y se unió a ellos para tomarse fotos. La cantidad de visitantes siguió creciendo a tal punto que el líder de la DJM a cargo de la dirección [de la actividad] comenzó a preocuparse.

«Si las cosas siguen así, –pensó– no podremos atender a todos, además Sensei terminará agotado».

Así que hizo todo lo posible para guiar a los miembros en dirección contraria al lugar donde se encontraba Shin’ichi. Cuando se dio cuenta de esto, este le dijo en tono severo: «¿Por qué trata de detener a quienes han venido a verme?».

Desde que renunció a su cargo de presidente hace un año, no había podido encontrarse libremente con sus compañeros de fe. Se trataba de la oportunidad de alentar a los miembros sin reparos, un momento que él había estado esperando con tantas ansias.

El líder de la DJM se sintió avergonzado de no haber podido percatarse de ese profundo sentir de su mentor.

Aquel día, Shin’ichi se dirigió también al restaurante de la señora que lo había invitado. No escatimó esfuerzos para reunirse con la mayor cantidad posible de compañeros.

Estaba decidido a no dejar pasar el tiempo para lanzar su contraofensiva. En su corazón, continuó exhortando a los miembros: «¡Levántate con la bravura del león! ¡El momento de luchar ha llegado!».

Vuelo audaz 22

El 1.º de mayo, por la tarde, Shin’ichi visitó el Salón Conmemorativo de Kyushu, en el barrio Nishi (más tarde barrio Sawara) de Fukuoka. Esa noche, asistió a una reunión de líderes de la sede de la prefectura homónima en el Centro de la Paz, en el distrito municipal de Hakata, donde alentó a los presentes con fuerza como si quisiera infundir en ellos el espíritu del león: «¡Nunca bajen el estandarte del kosen-rufu de su fuero interno! ¡No permitan que el pendón de sus esfuerzos por transmitir la Ley deje de flamear en lo alto! ¡No dejen que se apague jamás la llama de la fe que los conducirá a la iluminación en esta existencia!».

Shin’ichi repitió estas palabras con energía.

En este encuentro de representantes también asistían miembros de la vecina prefectura de Oita, quienes habían sufrido el más terrible hostigamiento por parte de los sacerdotes de la Nichiren Shoshu.

En la ciudad de Beppu de Oita, el prior de uno de los templos locales había acusado en reiteradas oportunidades a la Soka Gakkai de dar la espalda a la Ley. Había miembros que, engañados por esos sacerdotes, habían renunciado a la organización y estaban distribuyendo libelos difamatorios. En medio de semejante circunstancia, los miembros habían afianzado con tesón su unión y defendido férreamente la integridad de la organización.

Shin’ichi se reunió con los compañeros de Oita para tomarse una foto grupal en el vestíbulo del Centro de la Paz de Kyushu.

En ese momento, les dijo: «Las dificultades, cuanto más grande son, contribuyen a pulir y a dar un resplandor mucho más intenso aún en la fe. La lucha que están desplegando quedará registrada eternamente en los anales del kosen-rufu».

«¡Sensei, lo esperamos en Oita!», exclamaron uno tras otro.

Shin’ichi asintió profundamente.

Durante su visita a Fukuoka, había una interminable fila de miembros en los diferentes centros de Kyushu (Centro Cultural, Centro de la Paz y Salón Conmemorativo). Dentro de la organización se había corrido la voz de que allí podrían encontrarse con Shin’ichi.

Algunos llegaban en taxi, otros en bicicleta. Incluso había personas que salieron tan apresuradas de sus casas que ni siquiera se habían cambiado de ropa. Hasta el momento en que Shin’ichi salió de Fukuoka, en la tarde del 2 de mayo, llegó a alentar a más de 20 000 miembros.

Antes de partir, Takeo Yamaoka, secretario de la prefectura de Oita, lo fue a ver al Centro de la Paz de Kyushu.

Yamaoka acababa de ir a uno de los templos de la Nichiren Shoshu para protestar al prior que –según le habían informado— estaba persuadiendo a un miembro pionero de la Soka Gakkai para que renunciara a la organización. Después de debatir hasta altas horas de la noche, había hecho diferentes combinaciones de trenes para llegar al centro de Fukuoka donde se encontraba Shin’ichi.

En cualquier batalla, la celeridad en la acción es esencial.

Vuelo audaz 23

En el tren rumbo a Fukuoka, Takeo Yamaoka hizo todo lo posible para contener su ira e indignación hacia los sacerdotes de la Nichiren Shoshu.

En el pasado, aquel prior había dicho expresamente que ni él ni sus compañeros instigarían a los miembros de la Soka Gakkai a abandonar la organización para que se integren a la feligresía. Sin embargo, por detrás habían estado procediendo de una manera totalmente contraria. Cuando le señaló ese punto, el sacerdote le contestó con evasivas. Yamaoka creyó ver en esa actitud la verdadera naturaleza del clero de la Nichiren Shoshu.

Shin’ichi escuchó el informe de Yamaoka en la sala del cuidador del Centro de la Paz de Kyushu. «Debe de estar exhausto…», le dijo sonriendo con calidez. «Puedo imaginar cómo se siente, porque yo también tuve que conversar con los sacerdotes durante seis horas…».

Luego prosiguió: «Debemos proteger, pase lo que pase, a nuestros preciosos hijos del Buda. Estoy decidido a consagrar todo de mí para que sean felices. Ese es el espíritu que debemos tener los líderes de la Soka. Por favor, proteja a mis discípulos, a nuestros hijos del Buda, en mi lugar. ¡Cuento con usted!».

Poco después, Shin’ichi partió del Centro de la Paz de Kyushu para dirigirse vía aérea a su próximo destino, Kansai.

Yamaoka y los demás miembros de Kyushu salieron al jardín y avistaron el cielo donde pasaba el avión en el que posiblemente viajaría Shin’ichi. Ellos agitaron sus brazos mientras se decían para sus adentros: «Sensei, le prometemos que Kyushu triunfará sin falta». La brisa de comienzos del estío era agradable. Todos sentían que desde Kyushu se levantaba una nueva brisa del progreso.

Era el 3 de mayo de 1980.

En febrero de ese mismo año, se había designado el 3 de mayo –fecha en que Toda y Shin’ichi habían asumido la presidencia– como Día de la Soka Gakkai. Shin’ichi celebró por primera vez ese día junto con sus compañeros de Kansai, en el Centro Cultural situado en el distrito municipal de Tennoji, en Osaka.

Este flamante baluarte, inaugurado hace cinco días, era una estructura de cinco pisos con un subsuelo y una fachada de color marrón claro. Serviría como centro de actividades de la Soka Gakkai de dicha región.

El diáfano cielo de mayo de la siempre victoriosa Kansai se extendía sin límites. Una nueva etapa de desarrollo estaba por comenzar.

Vuelo audaz 24

De acuerdo con lo programado, la reunión de gongyo alusiva al Día de la Soka Gakkai tendría lugar el 3 de mayo, en el Centro Cultural de Kansai, a partir de las 13 horas.

Sin embargo, los miembros comenzaron a llegar entusiasmados al centro desde la mañana, y los alrededores estaban atestadas de gente. La mayoría de ellos no tenía tique para participar en la ceremonia de la tarde. Al parecer, muchos miembros se habían enterado de los intercambios de Shin’ichi con sus pares de Kyushu a través de llamadas telefónicas con amigos y familiares que residían en Nagasaki y Fukuoka. Y todos habían venido al centro con el afán de encontrarse con Shin’ichi.

Los líderes de Kansai y el comité organizativo se reunieron inmediatamente en una de las salas para deliberar sobre cómo contener a esta multitud. Decidieron conducir a esas personas a la sala que estaba en el cuarto piso del edificio adyacente dispuesta como sala auxiliar para la actividad de aquel día.

Antes de las 11 de la mañana, Shin’ichi llegó al Centro Cultural después de pasar por el Salón Conmemorativo Makiguchi de Kansai, en la ciudad de Toyonaka, en Osaka. De inmediato se dispuso a alentar y a agradecer al personal que cumplía su función dentro del centro.

Los miembros no cesaban de llegar imbuidos del espíritu de búsqueda, y por cuestiones de seguridad, se decidió cerrar la puerta de entrada del edificio anexo.

Al rato, Shin’ichi salió del centro. Se escucharon voces de alegría. Al ver a las numerosas personas que estaban esperando ante el portón cerrado, Shin’ichi le dijo a los jóvenes que estaban controlando las entradas.

«Por favor, ¿podría abrir para que puedan entrar?».

«Es que no tenemos más espacio adentro para acomodar a todos», respondió un joven. «No se preocupe… Los alentaré aquí mismo, en el patio… Ellos son los miembros más preciosos».

Cuando abrieron el portal, la gente que aguardaba saltó de alegría y se trasladó al interior. Incluso hubo algunos transeúntes curiosos que siguieron sus pasos.

«¡Sean muy bienvenidos, me siento feliz de verlos!» –dijo Shin’ichi a todos. Los saludó a cada uno dándoles la mano e incluso posándose juntos en la foto, una y otra vez.

Mientras tanto, les dijo al personal: «Por favor, tomen nota de sus nombres para que luego podamos enviarles las fotos».

Incluso se fotografió con los integrantes del comité organizativo, así como con los miembros del Grupo Sokahan y Gajokai. Su corazón estaba impregnado de la enérgica determinación de alentar a todos y a cada uno de sus camaradas de fe.

De eso se trata el espíritu de la Soka.

Vuelo audaz 25

Shin’ichi se dirigió hacia la escalera de emergencia situada en la parte externa del edificio anexo. El joven del comité organizativo le dijo: «Hemos dispuesto el Salón Siempre Victorioso como local auxiliar para el encuentro de hoy, e instalamos un sistema de altoparlantes que permite seguir todo lo que acontece en la sala principal».

«Pues entonces, iré primero a esa sala para saludar a los compañeros que se encuentran allí…», dijo Shin’ichi.

Mineko subió la escalera siguiendo a su esposo.

Para entrar al Salón a través de aquella escalera, era preciso abrir la puerta desde adentro. Uno de los miembros del comité organizador se dirigió al edificio y cruzó presuroso la sala repleta de gente para abrir la puerta llaveada antes que la comitiva llegara. Los participantes lo siguieron con miradas expectantes, preguntándose qué es lo que iba a ocurrir.

Entonces, se escuchó un fuerte crujido y se abrió la puerta lateral situada en la parte delantera del recinto. Vieron entrar a Shin’ichi.

Este levantó los brazos para saludar y al recibir el micrófono, dijo: «¡Muy buenas tardes! ¿Cómo están?».

En la sala saturada de expectativas y pasión se produjo un gran revuelo. Era el instante que todos habían esperado con tantas ansias. Fijaron sus miradas en Shin’ichi con rostros radiantes de alegría, algunos tenían sus ojos humedecidos…
«Les agradezco que se hayan tomado su tiempo para venir hoy hasta aquí. ¡Ninguna autoridad o poder puede romper los lazos profundos que nos unen!

Los vítores y aplausos parecieron sacudir el lugar.

«¿Quiénes están sosteniendo de hecho a la Soka Gakkai? No son precisamente aquellos que están en el centro de atención sino aquellos otros que trabajan con tesón detrás del escenario. Ellos son los verdaderos Budas y vencedores. Ustedes son esas personas. Sin ustedes, no existiría la Soka Gakkai ni el kosen-rufu.

Shin’ichi sentía profundo afecto por estos miembros quienes asentían profundamente ante cada palabra. Les dijo con fuerza: «Ustedes se esfuerzan cada día con júbilo y espíritu positivo para transmitir la Ley mientras se debaten, al mismo tiempo, con toda clase de problemas y dificultades. Sus acciones despiden el verdadero resplandor del ser humano y la esencia como Bodhisattvas de la Tierra. ¡Con una nueva resolución juntos sigamos adelante!

Las voces de aprobación resonaron en el recinto.

Cuando salió del edificio anexo se habían congregado aún más miembros. Shin’ichi también se tomó fotos con ellos.

Consagró todo su ser para alentarlos, como si estuviera sirviendo al Buda.

Vuelo audaz 26

En el centro de Kansai, la reunión de gongyo conmemorativa ya había comenzado con la asistencia del presidente Kiyoshi Jujo.

Shin’ichi pasó al tercer piso cuando el encuentro estaba por terminar. Como todos estaban esperando ansiosamente su llegada, al verlo, estallaron de alegría. Allí tomó una vez más el micrófono y dijo: «Quisiera felicitarlos sinceramente por el Día de la Soka Gakkai y la inauguración del Centro Cultural de Kansai que se celebra en este claro día de mayo.

»La Ley Mística es imperecedera. Nuestra vida como practicantes de esta Ley también es eterna. Desde la perspectiva de esta inmortalidad, la vida actual es solo parte de nuestra travesía por concretar la misión por del kosen-rufu.

»El kosen-rufu es una contienda interminable contra las funciones diabólicas. En sus escritos, el Daishonin enfatiza la importancia de avanzar constantemente en el gran camino de la fe sin ser perturbados por los “ocho vientos”.

»Los ‘ocho vientos’ son funciones que agitan la mente de las personas y hacen perder su fe, tales como el apego a la prosperidad, al honor, a la alabanza, al placer, etc.

»Nuestra revolución humana, a través de la cual cultivamos la capacidad de autodominio es fundamental para lograr la felicidad personal y para el avance del kosen-rufu. ¡Venzamos los “ocho vientos” con fe resuelta y emprendamos una nueva marcha de esperanza en dirección al siglo XXI!

»Les pido que hagan de la grandiosa Kansai un modelo para Japón y el mundo, y avancen por siempre en la vanguarida del kosen-rufu. Por mi parte, estoy decidido a seguir escribiendo nuevas páginas de mi vida personal y de la historia de nuestros esfuerzos siempre victoriosos a lo largo de toda mi existencia.

»Quisiera terminar mis palabras haciendo vivas para expresar mi más honda gratitud y respecto a la sinceridad de sus sentimientos».

Seguidamente, todos se unieron para cantar en coro la canción de la Soka Gakkai, Cielo siempre victoriosos de Kansai:

Nuevamente ahora
formando nuestras filas…

Era señal del enérgico alzamiento del mentor y discípulo de la Soka enarbolando el pendón del humanismo budista, el comienzo de una reforma religiosa protagonizada por personas comunes que habían abierto los ojos a una nueva conciencia y hacía frente el autoritarismo opresivo del clero.

Vuelo audaz 27

Después del encuentro, Shin’ichi se trasladó a otra de las salas del Centro Cultural de Kansai para alentar a los miembros. También asistió a una reunión conmemorativa de gongyo que comenzó a las 17 horas.

Shin’ichi tocó el piano para alentar a los miembros y, en cada oportunidad que encontraba, se acercaba para tomarse fotos o saludarlos con un apretón de manos. Gradualmente su mano empezó a hincharse y a ponerse roja. Aún así siguió dirigiéndose incansablemente hacia sus compañeros.

Más tarde, antes de ir al Salón Conmemorativo Makiguchi, pasó por la sucursal del Seikyo Shimbun en Kansai, donde alentó a los periodistas y al resto del personal.

Una vez allí, por la noche, Shin’ichi tomó el pincel y plasmó sobre el papel los trazos de «3 de mayo»; lo hizo como si volcara en ellos toda su alma, con la decisión de lanzar una enérgica partida.

En el margen derecho, escribió una lista del 3 de mayo de diferentes años que consideraba particularmente significativas:

3 de mayo de 1951
3 de mayo de 1960
3 de mayo de 1979
3 de mayo de 1983
3 de mayo de 2001

El 3 de mayo de 1951 fue la fecha en que Josei Toda asumió la segunda presidencia de la Soka Gakkai, mientras que el 3 de mayo de 1960 marcó el día en que Shin’ichi hizo lo propio como tercer presidente. El 3 de mayo de 1979 fue cuando se celebró la reunión de líderes de sede central donde participó Shin’ichi poco después de haber renunciado como tercer presidente (el 24 de abril).

El 3 de mayo de 1983 en que se cumpliría el 32.° aniversario de la toma de posesión de Toda como presidente y el 3 de mayo de 2001 del nuevo siglo eran dos metas que Shin’ichi se había trazado con el inquebrantable compromiso de crear una nueva fuente de desarrollo sin precedentes de la Soka Gakkai.

A su vez, inscribió en el margen inferior derecho la siguiente caligrafía:

Este día
es el punto de partida de la Soka Gakkai.
Inscrito el 3 de mayo de 1980.

Con un corazón despejado y sereno
uno mis palmas frente a mi pecho.

Había pasado un año desde la renuncia de Shin’ichi. Y se hacían cada vez más evidentes las oscuras intrigas de aquellos que dieron la espalda a la organización y se confabularon con los sacerdotes de la Nichiren Shoshu que buscaban disgregar la Soka Gakkai y poner a los miembros bajo su control. Era la imagen que se describía en los escritos del Daishonin: que el Rey Demonio del Sexto Cielo intenta impedir la práctica budista y obstruir el avance del kosen-rufu.

En Kansai, siempre victorioso, Shin’ichi se levantó resueltamente para encarar una nueva lucha victoriosa.

Vuelo audaz 28

Durante la mañana del 4 de mayo, Shin’ichi asistió a la reunión de gongyo de la prefectura de Tottori, celebrada en el Auditorio Josei Toda de Kansai en la ciudad de Toyonaka, Osaka. Los miembros habían viajado desde Tottori que se encuentra en la costa suroeste de la isla principal de Japón. Shin’ichi se unió a ellos con el deseo de alentarlos y hacer todo lo que estuviera a su alcance para apoyarlos.

Había estado en esta prefectura en julio de 1978, cuando visitó la ciudad de Yonago y desde entonces habían pasado casi dos años. Todos los rostros mostraban regocijo incontenible y espíritu de búsqueda.

El cabildo Tottori se estableció el 3 de mayo de 1960, el mismo día en que Shin’ichi asumió la tercera presidencia. En la reunión de gongyo también se celebraba el vigésimo aniversario de la creación de dicho cabildo. Con profunda emoción, Shin’ichi se dirigió a sus camaradas de la lucha conjunta:

«Gracias por haber viajado hasta aquí desde tan lejos. En el júbilo y la vitalidad que ustedes reflejan vislumbro un futuro promisorio y lleno de esperanza. Las deidades celestiales parecen sumarse a la celebración obsequiándonos esta jornada soleada de mayo. Espero que disfruten al máximo de este cielo de Kansai siempre victorioso.

»Todos ustedes son nobles Bodhisattvas de la Tierra. Personas que llevan a cabo su misión en aras del kosen-rufu, debatiéndose día a día con su destino y triunfando sobre él, y dando, así, prueba del gran beneficio que proviene de la práctica budista. La adversidad no es sino un peldaño para alcanzar un estado de felicidad ilimitada. Espero que, pase lo que pase, avancen siempre con espíritu sereno basado en la fe y graben recuerdos maravillosos y profundamente significativos.

»En el transcurso de la vida ocurren toda clase de sucesos. Pero a la larga quien resplandece y triunfa finalmente es aquel que ha perseverado en la práctica budista con tesón. No hay necesidad de pretender ser alguien diferente de lo que uno es, sino obrar de la manera más natural y fiel a sí mismo. Lo importante es avanzar siempre junto con la Soka Gakkai.

»Los problemas forman parte de la vida. Incluso los budas sufren. El budismo enseña también que “los deseos mundanos son la iluminación” y “los sufrimientos del nacimiento y la muerte son el nirvana”. Al entonar Nam-myoho-renge-kyo podemos transformar el sufrimiento en dicha y en alegría. Como Bodhisattvas de la Tierra, ustedes han emergido en esta época corrupta e impura signada de dificultades para crear la propia felicidad y la de sus semejantes. Espero que ante todo, triunfen sobre sí mismos y sean felices. Por mi parte también estaré enviándoles daimoku».

La orientación de Shin’ichi caló profundamente en los corazones de los miembros.

Cuando despertamos a nuestra misión como Bodhisattvas de la Tierra y emprendemos acciones para cumplirla, surge de nuestro fuero interno la valentía y una poderosa vitalidad.

Vuelo audaz 29

Para el 4 de mayo, se había programado realizar una reunión de líderes de cabildo para celebrar la inauguración del Centro Cultural de Kansai. El encuentro se realizó en cuatro sesiones y Shin’ichi participó en todas ellas con el deseo de compartir con aquellos responsables el puntapié inicial de una nueva lucha. Frente a ellos orientó poniendo todo de sí:

Por favor, lleven a cabo el liderazgo del kosen-rufu en sus respectivas comunidades con espíritu vibrante y cuidando ante todo la salud. Mientras ustedes se encuentren bien, todos sus compañeros del cabildo también lo estarán. Sean líderes que siempre rebosen de vitalidad. […]

Por mucha riqueza material, fama o reconocimiento social que podamos haber logrado, si sentimos en nuestro interior un vacío imposible de llenar con nada, no podemos decir que somos felices. Por el contrario, cuando nos entregamos seriamente a la práctica de la fe o cuando participamos en reuniones y demás actividades del kosen-rufu, sentimos una frescura que nos reanima tanto física como internamente. Esa plenitud y satisfacción son el mayor regocijo y felicidad que nos puede dar la vida. […]

Al realizar las actividades por el kosen-rufu, hay ocasiones en que la gente les responden con palabras desagradables e hirientes. Pero a la luz de las enseñanzas del Sutra del loto y los escritos de Nichiren Daishonin, es natural que encuentren dificultades, ya que han surgido en el Último Día de la Ley y están difundiendo el budismo como emisarios del Buda. Recuerden, asimismo, que el esfuerzo continuo por el kosen-rufu les permitirá transformar el karma en esta existencia y establecer un estado de felicidad eterna. Si consideran cada asunto de este modo, ¡todas las dificultades se convertirán en fuente de alegría! […]

No permitan que la llama de la fe para alcanzar la Budeidad en esta existencia se extinga. Sepan que una fe resuelta, es decir, el compromiso inquebrantable de seguir de por vida el movimiento por el kosen-rufu es la clave para que nuestra existencia sea realmente victoriosa». […]

En cada encuentro y cada momento, Shin’ichi entregó todo de sí para orientar a sus compañeros. Entre sesión y sesión, se tomó fotos grupales con los nuevos miembros de los 13 Grupos Universitarios de Kansai. También tocó el piano para los líderes de cabildo y estrechó la mano de muchos. La cuarta y última serie de reunión de líderes terminó pasadas las 20 horas. A todos esos miembros se sumó un gran contingente que vino de la vecina prefectura de Nara, por lo que debieron organizar de inmediato una ceremonia de gongyo.

«No escatimar esfuerzo a la hora de atender y servir a los camaradas» –este era el espíritu de Shin’ichi, y este debe ser también el espíritu inmutable de todo aquel que asume un liderazgo dentro de la Soka Gakkai.

Vuelo audaz 30

A partir de las 11 de la mañana del 5 de mayo, Día de los Sucesores de la Soka Gakkai, los representantes de las divisiones de estudiantes de la primaria y de enseñanza media básica y superior se reunieron en el Centro Cultural de Kansai para asistir a la 5.ª Reunión de Gongyo en conmemoración de su fecha.

Un año atrás, Shin’ichi había pasado el mismo día en el Centro Cultural de Kanagawa. A pesar de su deseo de participar al encuentro de la División Futuro y alentar a esos jóvenes con todas sus fuerzas, la situación de entonces no le permitía. Pero ahora sentía como nunca que había llegado el momento de ir hacia ellos. Deseaba estar con esos jóvenes fénix para forjarlos con alma y vida y confiarles el futuro del kosen-rufu del siglo XXI.

Cuando Shin’ichi ingresó en la sala, dos niños en edad escolar le entregaron como obsequio un casco de samurái hecho de papel (un ornamento que se exhibe tradicionalmente el Día del Niño en Japón, el 5 de mayo).

Durante el encuentro les dijo: «Ustedes son pequeños vástagos que en este momento se disponen a asentar sus raíces profundamente en la tierra para convertirse, el día de mañana, en árboles altos y robustos. A los vástagos hay que cuidarlos: necesitan soportes que los sostengan, suficiente riego, etc. Para que crezcan se requiere trabajo arduo y constante.

»De la misma manera, sus padres están haciendo un esfuerzo indescriptible para hacer frente los duros desafíos de la realidad para criarlos. Recuerden que la gratitud hacia los padres es una de las cualidades fundamentales del ser humano.

»Puede que en ocasiones sus opiniones difieran del de sus padres y se sientan disgustados. Pero consideren que son situaciones que se generan para estimular su crecimiento. El capricho y el consentimiento no harán más que echarlos a perder. En cambio, la paciencia y la perseverancia los hará desarrollase como persona y les dará madurez. Estas son las vivencias que se convierten en preciosos bienes espirituales en el futuro.

»Ustedes están en una etapa de la existencia en que deben asimilar todo lo que constituyen los aspectos fundamentales de la vida y construir los cimientos. Para consolidar una base sólida se requiere paciencia. Espero que estudien con perseverancia buscando, al mismo tiempo, su desarrollo humano a través de la fe, de manera que en el futuro se conviertan en los árboles imponentes del kosen-rufu».

El filósofo japonés Kitaro Nishida (1870-1945) dijo: «En todas las faenas de la vida, la paciencia y la perseverancia son de primordial importancia. No desistan porque hayan fracasado en el primer o el segundo intento. Persistan todas las veces que sean necesarias con firmeza y tesón, empleando todo su ingenio. Los sabios de la antigüedad nos dicen que el genio reside en la perseverancia».1

  • *1NISHIDA Kitaro: Nishida Kitaro Zenshu (Escritos recopilados de Kitaro Nishida), vol. 18, Tokio: Iwanami Shoten, 1966, pág. 513.