Hazme sonar increíble: Lecciones de Vida y Liderazgo

por James Greening, Australia

¿Cuáles son las cualidades y atributos de un buen líder? ¿Es la capacidad para apoyar e inspirar a otros uno de esos atributos? En este artículo, adaptado a partir de la edición de mayo de 2014 de la revista Índigo de la SGI de Australia, el trombonista James Greening profundiza en su experiencia como músico de jazz y budista para responder a estas preguntas.

Una de las lecciones más poderosas que he aprendido llegó a mí a través del ya fallecido trompetista australiano de jazz Keith Stirling. Un día, antes de salir al escenario, le pregunté qué tenía que hacer. Su respuesta fue: “Simplemente hazme sonar increíble” En mi experiencia, esta determinación de apoyar a alguien es también la clave para el liderazgo. Es algo sencillo, y todavía a día de hoy aplico esta lección en la música y en cada aspecto de mi vida.

Es nuestro enfoque en la persona que tenemos delante lo que nos libera y nos ayuda a apreciar nuestras propias luchas y sufrimientos.

Como trabajador de la música, he tenido la suerte de acompañar a muchos grupos en los últimos 35 años. Con esta valiosa formación creé mi propio cuarteto, y, hace tres años, formé un septeto que interpreta tanto composiciones originales mías como de los demás miembros de la banda.

Lo que resulta significativo es que puedo desplegar los mismos atributos cuando acompaño a otro músico que cuando soy quien lidera el grupo. Es decir, mi papel como acompañante es apoyar al líder de la banda para dirigir la música en la dirección que él desee y escuchar atentamente a los otros músicos con el fin de apoyarlos para que todos suenen increíbles. Cuando soy el líder de la banda, apoyo a los otros músicos con la misma intención. En ambos casos es necesario que haya una dirección concreta, claridad acerca de nuestra contribución a la sociedad y el deseo común de todos nosotros de resultar exitosos tanto individual como colectivamente. Como líder, quizá sea más obvio que tengo que ser claro y asumir la responsabilidad de la dirección cuando dirijo al grupo. También necesito recordarles a las personas su relevancia, expresándoles mi confianza en ellos, incluso si a veces se me critica. Esto es lo que he aprendido sobre liderazgo en la Soka Gakkai a través de las reuniones de diálogo y las actividades.

Sonreír con confianza es una de las formas más poderosas con las que puedo apoyar al líder y a los miembros de la banda. Tanto como líder o como acompañante, creo que tengo la responsabilidad de hacer todo lo posible para que el concierto salga adelante: así sea negociar con los técnicos de sonido, grabar algunas pistas para que la gente no se confunda o alentar a alguien que puede haber perdido la confianza.

James en un concierto

Un concepto maravillosamente estricto que se aprende como músico es que al público no le importa cómo te sientes. Ellos simplemente quieren que suenes increíble. Tanto si estás agotado, frustrado, sufriendo una gran pérdida o simplemente no confiando en que tu actuación es lo bastante buena, el público ha venido a ser inspirado, revitalizado y a experimentar algo extraordinario.

Grandes músicos como Herbie Hancock, Wayne Shorter, Buster Williams y Bennie Maupin saben que su responsabilidad es inspirar y transportar a las personas con la claridad de su diálogo musical. Este sentido de propósito común y esta convicción para inspirar a las personas a través de su música y sus vidas tiene un gran poder liberador para los músicos a la hora de superar sus propias dudas y sufrimientos. Mi opinión es que esto mismo sucede con todos nosotros; es nuestro enfoque en la persona que tenemos delante lo que nos libera y nos ayuda a apreciar nuestras propias luchas y sufrimientos.

La reunión de diálogo de la Soka Gakkai es un lugar en el que todos tenemos la oportunidad de poner en práctica nuestras habilidades de liderazgo mediante el apoyo a los miembros del grupo. Tener la capacidad de escuchar hablar a cada miembro y creer con total confianza en el deseo común del grupo de crear valor a partir del diálogo es un gran entrenamiento que nos ofrece la reunión de diálogo.

Al igual que sucede durante la actuación musical, también hay momentos en los que no queremos abrir la puerta debido a nuestra negatividad, sufrimiento o luchas, pero cuando la abrimos vemos que hay personas que han hecho un esfuerzo para venir y ser inspiradas y revitalizadas. Esta cita de Daisaku Ikeda deja claro que todos tenemos una misión a la hora de ser líderes artísticos de la vida: “Esforzarse aún más, hacerlo aún mejor: el proceso creativo es una lucha desesperada por ir más allá de lo que fuimos ayer. Es una batalla contra dormirnos en los laureles, contra el miedo a perder lo que tenemos. Es una aventura en un territorio desconocido”.

James Greening toca el trombón desde los siete años. Al mudarse a Sídney a principios de la década de los ‘80, se convirtió en un músico profesional, tocando jazz, música latina y actuando en grupos de programas de televisión. Actuando en clubs locales e internacionales y en festivales de jazz con su cuarteto The World According to James, y su septeto, Greening from Ear to Ear, James también colabora con un programa de educación musical, forma parte de varios grupos innovadores de jazz australianos y acompaña a muchos famosos vocalistas australianos. Es miembro de la SGI de Australia y practica el budismo desde 1983.