Luchando por mi hija:
hallando mi verdadera misión

por Rachel Aspögård, Suecia
Rachel (a la derecha) con su marido y Roxanne

Empecé a practicar el budismo Nichiren en 1986 en el Reino Unido. Casi al mismo tiempo, conocí a mi marido, que es sueco. A principios de la década de los 90 nacieron nuestros hijos. Más tarde, a nuestra hija, que tiene 20 años en la actualidad, le diagnosticaron autismo.

Fue el autismo de Roxanne el que nos llevó a vivir a Suecia en el año 2000, ya que mi marido había descubierto una escuela en Estocolmo que impartía una educación especial que nos gustó. Sin embargo, tanto esa escuela como la siguiente no cumplieron nuestras expectativas y optamos por educarla en casa.

Todo lo que queríamos era continuar con nuestra elección educativa y seguir trabajando en pos de su integración en los sistemas educativos ordinarios. Como esto le fue negado, durante dos años tuvimos que desafiar a la autoridad educativa local. Después de otras dos escolarizaciones difíciles, encontramos una escuela dispuesta a concederle una plaza a Roxanne con el tipo de educación que andábamos buscando.

Fue ahí que comenzó a recibir entrenamiento constante así como una integración en un entorno escolar “normal”, lo que contribuyó a que pudiera hacer frente a sus desventajas sociales. Habíamos ganado. Sin embargo, durante este tiempo, Roxanne desarrolló epilepsia y comenzó a mostrar síntomas de problemas intestinales crónicos.

Fue también durante esa época que a mi marido se le ocurrió la loca idea de establecer nuestra propia escuela para niños con autismo no verbal. Con el bienestar general de mi hija oscilando como un péndulo, retomé mi práctica budista y comencé a recitar abundantemente para su futuro y para encontrar nuevas formas de mejorar su salud. Estudié los escritos de Daisaku Ikeda y me convertí en una miembro activa de la Soka Gakkai.

Con el bienestar general de mi hija oscilando como un péndulo, retomé mi práctica budista .

En el año 2011, mi marido y yo solicitamos el permiso de apertura de nuestra escuela para niños con autismo no verbal, pero éste fue rechazado. Seguí recitando para que el permiso nos fuera concedido en la siguiente ocasión en la que lo solicitásemos. Roxanne terminó su educación básica. Por desgracia, no había escuelas de educación secundaria que pudieran ofrecerle la educación a la que ella estaba acostumbrada, así que volvimos a la opción de la educación en casa.

Durante muchos años, Roxanne había mostrado comportamientos agresivos repentinos que yo relacionaba con los dolores de estómago que sufría. Podía llegar a pasarse cinco horas o más en la noche balanceándose de delante hacia atrás, acariciando la parte inferior de su abdomen. Todavía tenía que hacer algo más para solucionar los problemas físicos de Roxanne, los cuales (para mi vergüenza) no había reconocido claramente antes. Decidí practicar para encontrar una solución.

En la primavera de 2012, oí hablar acerca de un foro abierto sobre autismo en Londres, en el Reino Unido. En el foro me facilitaron información sobre una organización llamada Treating Autism (Tratando el autismo). Allí encontré más información acerca de los problemas físicos que sufren las personas autistas y que normalmente los profesionales de la medicina pasan por alto. Esto fortaleció mi determinación de encontrar la mejor ayuda para Roxanne.

En una conferencia del foro Treating Autism conocí a otros padres que trataban a sus hijos con intervención dietética y biomedicina; la mayoría de ellos habían experimentado los mismos problemas.

Más tarde, me puse en contacto con un centro de tratamiento del autismo en Edimburgo, Escocia, y las pruebas mostraron que Roxanne sufría de un desequilibrio en la flora intestinal. Empecé a suministrarle una dieta libre de gluten y libre de caseína, siguiendo además los tratamientos biomédicos sugeridos, y poco a poco comenzó a sanar.

Después de practicar mucho, me hice más consciente de mi verdadera misión, de mi propósito particular —ayudar a las personas con autismo en Suecia— y de que ya lo estaba llevando a cabo. Decidí que mi escuela se inauguraría el 18 de noviembre de 2013, fecha del aniversario de la fundación de la Soka Gakkai.

En junio de 2013, asistí a otra conferencia de Treating Autism titulada “Cambiando el curso del autismo: ciencia e intervención”. Allí conocí a algunos destacados médicos en el campo de la investigación del autismo y los conocimientos con los que volví me hicieron sentir muy esperanzada.

Ese mismo año abrimos nuestra escuela y durante dos exitosos cursos ofrecimos educación secundaria. Sin embargo, las autoridades educativas comenzaron a cerrar muchas escuelas independientes (gratuitas) y, como éramos de los novatos, fuimos de los primeros de la lista en ser clausurados. Nuestras apelaciones fueron ignoradas.

La ventaja de esto fue que encontré un nuevo pedagogo cuyos métodos todavía están siendo investigados y que ya ha obtenido éxitos con personas con autismo no verbal. Toda esta experiencia ha alimentado más mi pasión para luchar aún más fuerte por mi hija y convertirme en altavoz de aquellos que no tienen la oportunidad de ser escuchados y permanecen todavía muy discriminados.

En enero de 2014 hice una breve presentación sobre los problemas físicos asociados con el autismo en el Centro Noruego para los Derechos Humanos de la Universidad de Oslo. En muchos países se están llevando a cabo cambios profundos a través de la investigación médica; la educación temprana y la intervención dietética están teniendo un enorme impacto positivo en la vida de las personas autistas. También hice hincapié en la importancia de que las personas autistas tengan acceso a una intervención médica adecuada.

Después de este encuentro tomé la determinación de ampliar mis conocimientos sobre la intervención dietética y la biomedicina en el autismo y darlos a conocer en Suecia. Mi idea ya está en marcha y estoy utilizando mi página web y mi blog personal para abrir un camino a través del cual obtener información (dirigida principalmente a los padres).

Creo que Roxanne y yo hemos demostrado el poder de la práctica budista y probado que, incluso las personas con autismo severo, tienen la posibilidad de adquirir nuevas habilidades, desarrollar y cumplir su propia misión. Creo que ella y yo hemos elegido juntas esta misión. Daisaku Ikeda escribe:

Todo se reduce a ti mismo… Confronta la realidad, mírala de frente, y con coraje, sabiduría y fortaleza, desafía todo aquello que tienes por delante.

[junio 2016]